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En la madrugada del 25 de octubre nuestro reloj se retrasará una hora, y hoy te voy a contar cómo evitar que el cambio de hora te afecte.

El cambio de horario está a la vuelta de la esquina, una situación que puede conllevar alteraciones de nuestro reloj interno y afectar a la calidad de nuestro sueño. Como cada año, hay que retrasar el reloj una hora con el propósito de ajustar la jornada laboral a la luz más natural.

Será en la madrugada del 25 de octubre, momento en que daremos la bienvenida de nuevo la horario de invierno. El cambio más directo que vamos a notar es que amanecerá y anochecerá una hora antes, por lo que contaremos con más luz solar cuando nos levantemos, lo que se supone que ofrece beneficios para la salud.

Pero este cambio también puede producir alteraciones negativas. Sobre todo, los primeros días, es posible sentir un cierto malestar que se manifiesta con irritabilidad, somnolencia, falta de concentración, dolor de cabeza o, incluso, leves molestias digestivas.

Con el objetivo de prevenir y evitar posibles trastornos, hoy os facilito una serie de recomendaciones para poder afrontar el cambio de hora y mantener unas adecuadas rutinas de sueño, garantizando nuestro descanso y unos niveles de energía óptimos durante los próximos días.

  1. Modifica la hora de ir a dormir unos días antes. Anticípate al cambio de hora acostándote quince minutos más tarde los días previos al cambio. De esta manera evitarás que las hormonas que marcan el sueño se alteren.
  2. No compenses el cansancio con siestas. Por lo menos durante los primeros días hay que evitar dormir durante el día, sobre todo, hacer siestas tardías, hasta que el cuerpo no se haya acostumbrado al nuevo horario, ya que se puede incrementar el desajuste en los ritmos de sueño.
  3. Reduce tu actividad. Durante los días previos, y en concreto, el fin de semana del cambio de hora, trata de evitar realizar tareas que requieran un sobre esfuerzo con el fin de no acumular cansancio durante la semana.
  4. Modera el consumo de bebidas estimulantes. Hay que reducir o evitar tomar bebidas como el café, té, el alcohol, entre otras, que tienen un efecto sobre el sueño. Sobre todo, a última hora del día, porque puede dificultar conciliar el sueño.
  5. No hagas cenas copiosas. Hay que priorizar la ingesta de alimentos ligeros y evitar las cenas pesadas, siendo recomendable retrasar el horario habitual de la comida y la cena diez o quince minutos.
  6. Practica ejercicio físico moderado. El ejercicio físico genera una gran sensación de bienestar físico y emocional que favorece el descanso. Sin embargo, la actividad física intensa puede producir insomnio, por lo que es recomendable hacer deporte varias horas antes de ir a dormir.

A pesar de poner en práctica estos hábitos puede que no consigamos ir a la cama a la hora adecuada o nos sintamos cansados durante el día. Para lograr un sueño de calidad, podemos consultar con nuestro farmacéutico o con un especialista de la salud sobre las diferentes opciones naturales que nos pueden ayudar a dormir de una manera profunda y de calidad, como infusiones o complementos elaborados a base de ingredientes naturales con propiedades relajantes o sedantes.